Acostada en la cama mirando el cielorraso como tantas otras veces, imaginando cosas que sólo se darían en mi mente tan hábida de nervaduras ondulantes y de caminos eternos engolosinados de colores y sabores a mar.
Sabores a distancias, a lejanías,a prados de serpentinas zigzagueantes y enfurecidas que al compás de King Crimson se dejan volar y retorcerse millonarias veces sobre sí.
Supongo que también dentro de unos segundos, mi rostro se relajará y dejará escapar una lágrima de sal y una sensorial brisa veraniega se colará por mi ventana con olor a estrella molida y tiritante.También supongo que en unos instantes me agarrará frío y me escabulliré en mis sábanas frescas con olor a soledad y me quedaré dormida hasta que sienta temblores en mis piernas y caduque mi tranquilidad. Alli empezará mi nuevo día de vida errante y escuchando por largo tiempo la misma cancion. Y me gusta asi.
martes, 14 de agosto de 2007
Del panadero y otras pastelerias.
A veces me pregunto si los embrollos humanos son adquiridos hereditariamente o si uno los levanta del suelo que pisa a medida que camina la vida.
La cuestión es que pienso que una persona es un saco de harina esperando ser elaborada y amasada por las manos de un panadero profesional,y toda su vida se la pasa esperando.Esperando que la fama llegue y le sople en el oído.
Esperando que su vida de un giro extrañamente formidable, y que el viento le sonría de cerca.Pero lo que no se dan cuenta que un panadero profesional no usa cualquier harina, por lo tanto no elabora cualquier pan, ni afama cualquier minuta.
Pero... ahora bien, todos sabemos que lo más sacrificado de esto es elegir cuales de las masas van a ser rellenadas de crema pastelera y cuales de dulce de leche, trabajos dificiles si los hay.Lo mismo que cuando uno se sienta en una plaza a devorar esas facturas que te hacen sentir que son las mejores que comiste en la vida.
Entonces estoy en condiciones de decir que los embrollos humanos son como facturas semicocidas, todas blandas y bailables, fastidiosas.
Pero ¿que pasa en el momento en que uno esta bajando una escalera y de repente se da cuenta de todas las cosas que esta tirando a la basura por adquirir otras que en un futuro,les aseguro no muy lejano, se extinguirán como por arte de magia?pasa que de repente uno se siente como si estuviera encerrado dentro de un tarro de galletitas, asfixiándose con la escencia de vainilla y respirando migas nocivas.
La cuestión es que pienso que una persona es un saco de harina esperando ser elaborada y amasada por las manos de un panadero profesional,y toda su vida se la pasa esperando.Esperando que la fama llegue y le sople en el oído.
Esperando que su vida de un giro extrañamente formidable, y que el viento le sonría de cerca.Pero lo que no se dan cuenta que un panadero profesional no usa cualquier harina, por lo tanto no elabora cualquier pan, ni afama cualquier minuta.
Pero... ahora bien, todos sabemos que lo más sacrificado de esto es elegir cuales de las masas van a ser rellenadas de crema pastelera y cuales de dulce de leche, trabajos dificiles si los hay.Lo mismo que cuando uno se sienta en una plaza a devorar esas facturas que te hacen sentir que son las mejores que comiste en la vida.
Entonces estoy en condiciones de decir que los embrollos humanos son como facturas semicocidas, todas blandas y bailables, fastidiosas.
Pero ¿que pasa en el momento en que uno esta bajando una escalera y de repente se da cuenta de todas las cosas que esta tirando a la basura por adquirir otras que en un futuro,les aseguro no muy lejano, se extinguirán como por arte de magia?pasa que de repente uno se siente como si estuviera encerrado dentro de un tarro de galletitas, asfixiándose con la escencia de vainilla y respirando migas nocivas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
